Todo empezó con un perfil de 58 milímetros — y fue una revolución
Antes de Instal Tancaments, antes de tener nombre ni marca, yo ya montaba ventanas. Mis primeros años en este oficio fueron con Kömmerling Eurodur 3S, el perfil de 58 milímetros que dominaba buena parte del mercado español entre finales de los 90 y mediados de los 2000.
Y quiero ser justo con aquella ventana, porque para su época, el Eurodur 3S fue toda una revolución.
Hay que recordar de dónde veníamos. La alternativa era el aluminio — perfiles metálicos sin rotura de puente térmico, que conducían el frío y el calor como radiadores al revés. En invierno, el marco de aluminio sudaba condensación por dentro. En verano, quemaba al tocarlo. Con transmitancias de Uf 5 o 6 W/m²K, era literalmente un agujero térmico con forma de ventana.
Y de repente, aparece el PVC. Tres cámaras interiores. Doble junta de estanqueidad. Un material que no conduce el calor. El Kömmerling Eurodur 3S — con su formulación Kömalit Z, certificación AENOR ISO 9001 y refuerzo de acero galvanizado — bajaba la transmitancia a Uf 2,0 W/m²K. Más del doble de aislamiento que el aluminio. Kömmerling llevaba en esto desde 1897, cuando dio el salto del polisulfuro para vidrio aislante a la extrusión de PVC. El Eurodur fue durante décadas su caballo de batalla: 58mm de profundidad, formas angulosas, tres cámaras, doble junta.
Si tuviera que hacer una analogía, la ventana de PVC de 58mm fue como la llegada de Windows 95. ¿Te acuerdas? Aquel ordenador enorme en el escritorio. Aquella pantalla de tubo. Aquel botón de Inicio que lo cambió todo. Antes del PC, un ordenador era cosa de universidades y grandes empresas. Windows 95 lo puso en cada casa, en cada oficina. Era lento, se colgaba, pero por primera vez tenías un ordenador personal que hacía cosas de verdad. Pues la ventana de PVC de 58mm fue exactamente eso: dejamos atrás el aluminio frío y ruidoso y entramos, por primera vez, en un mundo donde la ventana aislaba de verdad. Fue la revolución del ordenador personal aplicada a los cerramientos.
Los herrajes de aquella época acompañaban la tecnología del momento — mecanismos más duros que los actuales, cuatro o seis puntos de cierre como mucho, sin microventilación ni anti-falsa maniobra. Si la hoja se descolgaba 2 milímetros, no había regulación tridimensional para salvarla. Pero montábamos aquellas ventanas con orgullo, porque sabíamos que le estábamos dando al cliente algo infinitamente mejor de lo que tenía antes.
Los vidrios y el sellado: otro mundo
Hay algo que la gente no sabe: en aquella época, el doble acristalamiento estándar era un 4/12/4 — dos lunas de 4 milímetros con una cámara de aire de 12 mm. Sin capa bajo emisiva. Sin gas argón. Sin warm edge. Solo aire y vidrio float convencional.
El perfil de 58 mm limitaba el espesor del acristalamiento que podías montar — apenas unos 24 mm como máximo. No cabían vidrios gruesos ni triples acristalamientos. Estabas atado a lo que el perfil permitía, y el perfil permitía poco.
El sellado perimetral tampoco era lo que es hoy. La espuma de poliuretano se usaba, sí, pero las técnicas de instalación no estaban tan depuradas. Muchos instaladores aún sellaban con silicona y poco más. Los puentes térmicos en el premarco eran la norma, no la excepción. El concepto de "instalación certificada" con cinta EPDM interior y exterior ni siquiera existía en el vocabulario del sector.
Cuando ahora monto una ventana con un vidrio 4/18/4 bajo emisivo con argón — o incluso un triple acristalamiento 4/16/4/16/4 — y la sello con espuma expansiva, cinta EPDM y acabado perimetral completo, no puedo evitar pensar en aquellos primeros años. La diferencia es abismal. No es evolución. Es una revolución silenciosa que ha ocurrido en apenas 25 años. Si quieres entender a fondo los vidrios actuales, te recomiendo nuestro artículo sobre el mejor vidrio para tu ventana.
El salto a VEKA Softline 70: la segunda revolución
Si la ventana de 58mm fue Windows 95, la VEKA Softline 70 fue la llegada de internet.
¿Recuerdas ese salto? Con Windows 95 tenías un ordenador potente en casa, sí, pero estaba aislado. Cuando llegó internet, ese mismo ordenador se conectó al mundo. De repente podías buscar información, comunicarte, comprar, aprender — todo desde el mismo sitio. Internet no solo mejoró el PC. Lo transformó en otra cosa.
Pues la Softline 70 hizo exactamente eso con las ventanas. No fue solo una mejora del 58mm. Fue un cambio de paradigma.
No recuerdo el día exacto, pero sí recuerdo la sensación. La primera vez que tuve en las manos un perfil VEKA Softline 70 supe que aquello era otra cosa.
VEKA nació en 1969 como una pequeña fábrica de persianas en Sendenhorst, Alemania. Recibió una fuerte inversión para fabricar PVC y hoy es uno de los mayores fabricantes de perfiles del mundo. Su sistema Softline 70 es, probablemente, el perfil de PVC más instalado en Europa. Y hay razones para ello.
70 milímetros de profundidad. Cinco cámaras en lugar de tres. El perfil era visiblemente más robusto, con paredes de Clase A (≥ 2,8 mm según UNE-EN 12608-1) y una estructura interior que se notaba al cortarlo: más cámaras significaba más barreras térmicas, más aislamiento, más silencio. El Softline 70 está certificado para Zona S (clima severo) — preparado para la radiación UV del sur de Europa, algo que los perfiles de 58mm ni se planteaban.
La transmitancia térmica del marco bajó de golpe a Uf 1,3 W/m²K. Con el Eurodur 3S estábamos en 2,0. Puede parecer "solo" un 35% mejor, pero en la práctica significaba que la ventana dejaba de ser el punto débil del cerramiento. Por primera vez, el perfil estaba a la altura del vidrio. Por primera vez, la ventana hacía realmente su trabajo.
Y el acristalamiento que admitía era otro mundo: hasta 42 mm. Eso abría la puerta a dobles acristalamientos con cámara de 18 o 20 mm, capas bajo emisivas, gas argón... todo lo que antes era imposible con el perfil de 58. Las prestaciones AEV (aire, agua, viento) eran de Clase 4 en permeabilidad al aire — la máxima.
Y luego estaban los herrajes.
Los herrajes: la revolución que nadie ve
Si el perfil fue un salto, los herrajes fueron una revolución. Y es una revolución que el cliente final casi nunca aprecia, porque ocurre dentro del perfil, invisible. Pero para los que montamos ventanas, la diferencia entre un herraje de principios de los 2000 y un Siegenia Titan o un Roto NT moderno es como pasar de un coche con dirección manual a uno con asistida.
Siegenia, por ejemplo, lleva más de 100 años fabricando herrajes. Su sistema actual incorpora el bulón KoPiBo — un punto de cierre auto-regulable que se ajusta automáticamente a la presión de la junta. Resultado: las manillas giran con un dedo. Sin fuerza. Sin ruidos. Sin resistencia. La anti-falsa maniobra viene ahora integrada de serie en el ángulo de reenvío — ya no hay que montarla aparte en la cremona como antes. Y el elevador de hoja funciona mediante una ruedecita metálica en el cerradero que eleva la hoja al cerrar, compensando el peso y evitando descuelgues.
Lo que cambió en concreto:
- Puntos de cierre: De 4-6 puntos en la era del 58mm a 8-12 puntos en los sistemas actuales. Más puntos = más estanqueidad, menos corrientes, más seguridad anti-palanca.
- Microventilación: Los herrajes modernos permiten una posición intermedia que deja pasar una mínima cantidad de aire fresco sin comprometer la seguridad. Con el 58mm esto no existía.
- Anti-falsa maniobra: Impide girar la manilla en posiciones incorrectas. Parece un detalle menor, pero ha evitado miles de averías y hojas descolgadas.
- Regulación tridimensional: Hoy puedes ajustar la hoja en tres ejes (altura, lateralidad, presión) con una simple llave Allen. Antes, si la hoja se descolgaba 2 mm, era un problema serio que requería desmontar.
- Doble bulón en oscilobatiente: El cierre actual usa un bulón KoPiBo cuando la ventana está cerrada y un bulón de champiñón cuando está en posición oscilo. Dos niveles de seguridad donde antes había uno.
Cuando monté los primeros herrajes modernos en un perfil VEKA Softline 70, la manilla giraba como mantequilla. Limpio. Preciso. Pensé: "esto es a lo que deberíamos haber aspirado siempre." Si quieres saber más sobre cómo elegir fabricante, elaborador e instalador, te lo explico aquí.
La Softline 70 como ventana insignia: los años de crecimiento
Instal Tancaments nació montando VEKA Softline 70. Fue nuestra primera ventana como empresa. Y durante años, fue prácticamente la única que necesitábamos.
¿Por qué? Porque la Softline 70 era — y sigue siendo — una ventana honesta. No es la más cara. No es la que tiene los números más espectaculares en un catálogo. Pero es fiable, duradera y con una relación calidad-precio difícil de batir. Por algo es una de las ventanas que recomendamos en nuestra guía de los mejores fabricantes de ventanas de PVC.
Con la Softline 70 aprendimos a trabajar en serio:
- Aprendimos a medir bien, porque un perfil de calidad exige una instalación a la altura.
- Aprendimos a sellar bien, porque de nada sirve un Uf de 1,3 si la espuma no está donde tiene que estar.
- Aprendimos que el cliente nota la diferencia entre una ventana bien montada y una que simplemente "está puesta".
- Aprendimos que la ventana es solo tan buena como su instalación, y eso nos empujó a formarnos, a exigirnos más, a ser mejores.
La Softline 70 nos hizo crecer. Nos hizo pasar de ser "los que montan ventanas" a ser especialistas en aislamiento térmico. Cada ventana que montábamos era una demostración de lo que el PVC podía hacer cuando se trabajaba bien. Y los clientes lo notaban. El boca a boca empezó a funcionar. Las reformas se encadenaban. La empresa creció.
Y mientras crecíamos nosotros, crecía el mercado. Según datos de Asoven PVC, en España se fabricaron 1.300.000 unidades de ventanas de PVC solo en 2017. El PVC pasó de ser un material "raro" a principios de los 2000 a alcanzar cifras comparables a las de Francia (65%) o Alemania (70%). Vivimos esa expansión en primera persona.
Le tenemos mucho cariño a esa ventana. Es parte de nuestra historia.
La ventana que creció con nosotros — también como personas
Hay algo que no suelo contar, pero este artículo lo pide. Porque la Softline 70 no solo creció con nosotros como empresa. Creció con nosotros como personas.
Piénsalo. Si eres de mi generación — los que crecimos montando cosas con las manos, los que empezamos a trabajar con un Nokia en el bolsillo y una guía de carreteras en la guantera — sabes de qué hablo. Hemos vivido más cambios en 25 años que nuestros padres en toda su vida.
Cuando montaba aquellas primeras ventanas de 58mm, no tenía empresa. No tenía equipo. No tenía hijos. Iba a las obras con una furgoneta de segunda mano, apuntaba las medidas en un papel y llamaba al proveedor desde una cabina si el móvil no tenía cobertura. La vida era más sencilla, sí, pero también más limitada — como aquellas ventanas.
La Softline 70 llegó justo cuando todo empezó a cambiar. La empresa se profesionalizó. Montamos la estructura legal, nos dimos de alta en nuevos epígrafes, empezamos a pagar impuestos que antes ni sabíamos que existían. Llegaron los primeros trabajadores, las primeras furgonetas rotuladas, el primer almacén en condiciones. Y a la vez, en casa, llegaban los hijos. Las hipotecas. Los colegios. Las noches sin dormir — unas por los niños, otras por las facturas.
Todo eso pasó mientras montábamos Softline 70.
Participamos en proyectos cada vez más grandes. De reformar un piso de 60 metros a cerrar áticos enteros en la Costa Brava. De un cliente al mes a tener lista de espera. Ganamos prestigio dentro del sector. Nos llamaban arquitectos que antes no nos conocían. Otros instaladores nos pedían consejo. Empezamos a ir a ferias, a formaciones, a conocer las fábricas por dentro.
Y mientras escalábamos profesionalmente, escalábamos como personas. Aprendimos a gestionar equipos — y a gestionar nuestras propias emociones cuando un proyecto se torcía. Aprendimos a decir que no a trabajos que no estaban a nuestra altura. Aprendimos que crecer duele, que delegar cuesta, y que el éxito se mide tanto en los presupuestos firmados como en las cenas en familia a las que llegas a tiempo.
Si eres autónomo, si tienes un pequeño negocio, si has construido algo con tus manos y tu esfuerzo, sabes exactamente de qué estoy hablando. Esa sensación de que la empresa crece contigo y tú creces con ella. Que cada cliente satisfecho es un ladrillo más — no solo en el negocio, sino en la confianza que tienes en ti mismo.
La Softline 70 ha estado en todas esas etapas. Es la ventana de nuestros primeros grandes proyectos, de nuestros primeros reconocimientos, de las primeras veces que un cliente nos dijo: "os recomendaron y ahora entiendo por qué". Es la ventana de los años en que todo cambió — en el trabajo y en la vida.
Lo que ha cambiado en 25 años: una comparativa real
Para que se entienda la magnitud de la evolución, aquí va una comparativa directa entre lo que montábamos entonces y lo que montamos ahora:
| Característica | Kömmerling Eurodur 3S (~2000-2008) | VEKA Softline 70 (actual) | VEKA Softline 82 (alta gama) |
|---|---|---|---|
| Profundidad perfil | 58 mm | 70 mm | 82 mm |
| Cámaras interiores | 3 | 5 | 7 / 6 |
| Clase perfil (EN 12608) | Clase B (< 2,8 mm) | Clase A (≥ 2,8 mm) | Clase A (≥ 2,8 mm) |
| Transmitancia marco (Uf) | ~2,0 W/m²K | ~1,3 W/m²K | ~0,95 W/m²K |
| Juntas estanqueidad | 2 (doble junta) | 2 (doble junta) | 3 (triple junta) |
| Acristalamiento máximo | ~24 mm | 42 mm | 52 mm |
| Vidrio típico montado | 4/12/4 sin BE | 4/18/4 BE + argón | Triple 4/16/4/16/4 |
| Permeabilidad aire (AEV) | Clase 2-3 | Clase 4 (máxima) | Clase 4 (máxima) |
| Puntos cierre herraje | 4-6 | 8-12 | 8-12 |
| Microventilación | No | Sí | Sí |
| Anti-falsa maniobra | No | Sí (de serie) | Sí (de serie) |
| Regulación 3D | Limitada | Completa | Completa |
| Zona climática | No certificada | Zona S (clima severo) | Zona S (clima severo) |
| Certificación PassivHaus | No | No | Sí |
| Formulación PVC | Estándar | Greenline (reciclable) | Greenline (reciclable) |
La diferencia no es sutil. Es brutal. Y si te interesa ver cuánto cuesta cada modelo, puedes consultar nuestros precios de ventanas VEKA.
La tercera revolución: Softline 76, 82 y la era de la inteligencia artificial
Y ahora viene lo bueno. Si la ventana de 58mm fue Windows 95 y la Softline 70 fue internet, la Softline 76 y la 82 son la inteligencia artificial.
Piénsalo. La IA no solo hace las cosas mejor — las hace de una forma que antes era inconcebible. Predice, optimiza, se adapta. Hace en segundos lo que antes llevaba horas. Pues los perfiles de última generación hacen algo parecido con el aislamiento.
Hoy trabajamos principalmente con la VEKA Softline 76 para la mayoría de proyectos y con la Softline 82 para los que buscan la máxima eficiencia o certificación PassivHaus. La 76 ofrece triple junta de serie y 6 cámaras. La 82 alcanza transmitancias de Uf 0,95 W/m²K con 7 cámaras en marco — números que hace 25 años habrían parecido ciencia ficción. Acristalamientos de hasta 52mm. Certificación PassivHaus. Formulación Greenline reciclable.
Tres generaciones de ventanas. Tres revoluciones tecnológicas. El mismo patrón:
| La ventana | La tecnología | Lo que cambió |
|---|---|---|
| PVC 58mm (Eurodur 3S) | Windows 95 | El ordenador personal. Por primera vez, tecnología real en cada casa. |
| Softline 70 | Internet | Todo se conecta. Cambio de paradigma. Nuevas reglas del juego. |
| Softline 76 / 82 | Inteligencia artificial | Rendimiento que antes era inconcebible. Otra era. |
Pero no solo crecimos con VEKA. Nuestro crecimiento nos permitió expandir nuestro catálogo a más marcas. Hoy trabajamos con Cortizo, Schüco y Deceuninck, ofreciendo soluciones para cada necesidad y presupuesto. No somos solo especialistas en VEKA, sino en ventanas de PVC de alta calidad en general. Y eso nos enorgullece.
También Kömmerling, aquella marca con la que empecé, ha vivido su propia revolución. Su antiguo Eurodur 3S de 58mm dio paso al EuroFutur Elegance — un sistema de 70mm y 5 cámaras que alcanza Uw 0,9 W/m²K — y luego al Kömmerling 76 con 6 cámaras y al 88 MD con certificación PassivHaus. La mejora ha sido transversal a toda la industria.
Pero la Softline 70 no ha desaparecido de nuestro catálogo. Sigue ahí. Sigue siendo una opción fantástica para reformas donde se busca buena calidad sin el coste de los sistemas más avanzados. Como quien aún tiene cariño a aquel primer ordenador que le cambió la vida — funciona, cumple, y le debes mucho.
Y cada vez que la monto — que todavía la monto — me acuerdo de todo. De los perfiles de 58mm y los herrajes duros. De las cámaras de aire sin gas argón. De las siliconas donde hoy va espuma. De las obras en solitario y las noches haciendo números. De lo lejos que hemos llegado — la empresa, las ventanas, y nosotros mismos.
Lo que realmente importa: la experiencia acumulada
Este artículo no va de vender ventanas. Va de algo más profundo.
Va de explicar que detrás de cada ventana que montamos hay una historia. La del cliente que confía en ti. La del equipo que madruga contigo. La tuya propia — con tus dudas, tus logros y tus cicatrices.
Hemos pasado de perfiles de 58mm con tres cámaras a sistemas de 82mm con siete cámaras y certificación PassivHaus. De herrajes con cuatro puntos de cierre a mecanismos con bulones auto-regulables, anti-falsa maniobra y doce puntos de presión. De vidrios 4/12/4 sin tratamiento a triples acristalamientos con gas argón y espaciadores warm edge. De sellados con silicona a instalaciones con espuma expansiva, cintas EPDM y control milimétrico de puentes térmicos.
Pero también hemos pasado de ir solos en una furgoneta vieja a liderar un equipo. De no saber hacer una factura a gestionar proyectos de seis cifras. De soñar con tener clientes a tener lista de espera. De preguntarnos si esto funcionaría a saber que funciona — porque lo hemos construido con nuestras manos, ventana a ventana, año tras año.
Si eres de los que ha levantado algo desde cero — un negocio, una familia, una vida — sabes que el camino nunca es recto. Hay años buenos y años duros. Hay clientes que te cambian el mes y obras que te quitan el sueño. Pero al final, cuando miras atrás, lo que ves es crecimiento. Tuyo, de tu empresa, de todo lo que has tocado.
Esa experiencia no se compra. Se acumula.
Y la nuestra empezó con una VEKA Softline 70.
Preguntas frecuentes
¿La VEKA Softline 70 sigue siendo una buena ventana en 2026?
Sí. La Softline 70 sigue siendo un perfil de Clase A con 5 cámaras, transmitancia Uf 1,3 W/m²K y clasificación AEV Clase 4. Es una opción excelente para reformas donde se busca buena calidad sin el coste de los sistemas de 76 u 82 mm. Cumple sobradamente con el CTE actual.
¿Qué diferencia hay entre un perfil de 58mm y uno de 70mm?
La diferencia es enorme: el número de cámaras pasa de 3 a 5, el grosor de las paredes del perfil sube de Clase B a Clase A (≥ 2,8mm), la transmitancia térmica baja de Uf 2,0 a 1,3 W/m²K y la capacidad de acristalamiento pasa de 24mm a 42mm. En la práctica, una ventana de 70mm aísla significativamente mejor del frío, del calor y del ruido.
¿Los herrajes han cambiado mucho en 25 años?
Radicalmente. Los herrajes actuales (Siegenia Titan, Roto NT, GU UniJet) incorporan bulones auto-regulables (KoPiBo), anti-falsa maniobra de serie, elevador de hoja, microventilación y regulación tridimensional con hasta 12 puntos de cierre. Los herrajes de hace 25 años tenían mecanismos más duros, 4-6 puntos de cierre y opciones de ajuste muy limitadas. La vida útil de los herrajes modernos supera los 50 años.
¿Qué pasó con el Kömmerling Eurodur 3S?
Sigue existiendo como sistema básico de Kömmerling, pero ya no es su producto estrella. Fue sustituido por el EuroFutur Elegance (70mm, 5 cámaras, Uw desde 0,9) y posteriormente por el Kömmerling 76 (6 cámaras) y el 88 MD (PassivHaus). La evolución ha sido enorme.
¿Merece la pena pasar de la Softline 70 a la 76 o la 82?
Depende del proyecto. Para reforma estándar, la 70 sigue siendo muy buena opción. Si buscas el mejor aislamiento posible (obra nueva, zonas frías, certificación energética alta), la 76 o la 82 son la mejor inversión. La 76 es actualmente nuestra recomendación más habitual por su relación calidad-precio con triple junta de serie.
¿Seguís montando ventanas VEKA?
Sí. Somos instaladores certificados VEKA. Trabajamos con toda la gama Softline (70, 76 y 82) además de otros fabricantes como Kömmerling, Cortizo y Schüco. Puedes consultar todos los sistemas en nuestra guía de fabricantes.
Si estás pensando en cambiar tus ventanas y quieres la opinión de alguien que lleva más de 25 años montándolas, pídenos presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre qué sistema se adapta mejor a tu caso — desde la Softline 70 hasta la 82 PassivHaus.
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